2 de noviembre de 1820, Littlemore distrito de Oxford.
El invierno empezaba a imponerse sobre la cuidad, Angelo iba de camino hacia la casa de Aura el día de cumpleaños de esta.
Con un gran regalo en la parte trasera de su bicicleta, había tardado en aquel óleo un total de una semana, pero había merecido la pena solo por volver a verla sonreír, o al menos eso esperaba. Le quedaba subir una colina, ya estaba pasando por el puente del río Isis cuando la vio, asomada a la ventana de su habitación con los ojos cerrados disfrutando de una leve brisa matutina que a pesar de ser un poco fría resultaba agradable.
Aura abrió los ojos y vio a Angelo cruzando el puente.
Angelo despegó un brazo del manillar para moverlo a modo de saludo, esa distracción provoco que no viera una piedra en el camino, la bicicleta se sacudió de repente e impulsó a Angelo por encima del manillar cayendo sobre la barandilla del viejo puente al vacío, por un momento Angelo pensó que el agua del río amortiguaría la caída y todo esto solo quedaría como una anécdota que contarle a Aura con motivo de su cumpleaños pero entonces se dio cuenta de que el cauce estaba seco, debido a las sequías provocadas por las altas temperaturas del verano pasado, dejando al descubierto unas enormes rocas. En ese momento él lo supo, ya no podía hacer nada.
El golpe llego y con él un sutil sueño que le fue apoderándose de él poco a poco.El último de sus pensamientos fue para Aura. Nunca podría darle su regalo de cumpleaños.






